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Semana 4 · Salmo 139 · cuando te sientes invisible

Tú me conoces

Salmo 139

1Oh Jehová, tú me has examinado y conocido.

2Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; Has entendido desde lejos mis pensamientos.

3Has escudriñado mi andar y mi reposo, Y todos mis caminos te son conocidos.

4Pues aún no está la palabra en mi lengua, Y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda.

5Detrás y delante me rodeaste, Y sobre mí pusiste tu mano.

6Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí; Alto es, no lo puedo comprender.

7¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia?

8Si subiere a los cielos, allí estás tú; Y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás.

9Si tomare las alas del alba Y habitare en el extremo del mar,

10Aun allí me guiará tu mano, Y me asirá tu diestra.

11Si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirán; Aun la noche resplandecerá alrededor de mí.

12Aun las tinieblas no encubren de ti, Y la noche resplandece como el día; Lo mismo te son las tinieblas que la luz.

13Porque tú formaste mis entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi madre.

14Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; Estoy maravillado, Y mi alma lo sabe muy bien.

15No fue encubierto de ti mi cuerpo, Bien que en oculto fui formado, Y entretejido en lo más profundo de la tierra.

16Mi embrión vieron tus ojos, Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas Que fueron luego formadas, Sin faltar una de ellas.

17¡Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán grande es la suma de ellos!

18Si los enumero, se multiplican más que la arena; Despierto, y aún estoy contigo.

19De cierto, oh Dios, harás morir al impío; Apartaos, pues, de mí, hombres sanguinarios.

20Porque blasfemias dicen ellos contra ti; Tus enemigos toman en vano tu nombre.

21¿No odio, oh Jehová, a los que te aborrecen, Y me enardezco contra tus enemigos?

22Los aborrezco por completo; Los tengo por enemigos.

23Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos;

24Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno.

Lee despacio. En voz alta, si puedes.Traducción de la Biblia utilizada: Reina-Valera 1960

Una ventana encendida en un edificio oscuro de noche, vista de lejos, en medio de muchas ventanas apagadas
En la portadaLa ventana encendida en el edificio oscuro es el versículo 1: "Oh Jehová, tú me has examinado y conocido". En medio de tantas ventanas apagadas, una luz que alguien ve de lejos. Así te mira Dios: en medio de la multitud, Él sabe exactamente cuál es tu ventana. Y la luz encendida es el versículo 12: "la noche resplandece como el día". Nadie en la foto. La ventana puede ser la tuya.

Hay una soledad que no se nota desde afuera. Estás en medio de la gente, en casa, en el trabajo, en el grupo de la familia, y aun así parece que nadie te ve de verdad. Haces, cuidas, resuelves, y nadie se da cuenta. O peor: la gente te conoce solo a medias, por la parte que se puede mostrar. Y la otra mitad, la que llora en la ducha y no duerme bien, nadie la conoce. Si te has estado sintiendo así, invisible, esta semana es para ti. El Salmo 139 fue escrito para ese lugar.

Empieza con una frase que, leída despacio, desarma cualquier soledad: "Oh Jehová, tú me has examinado y conocido." No es "tú sabes quién soy", de lejos, como quien sabe un nombre. Es examinar: mirar por dentro, hasta el fondo. Dios conoce tu sentarte y tu levantarte, tus caminos, las palabras que todavía ni has dicho. Y lo más bonito: Él conoce todo eso y no se va. "Sobre mí pusiste tu mano."

Puede ser que esa idea te dé un poco de miedo. Ser conocido por completo asusta, porque uno sabe lo que hay ahí dentro. Pero el Salmo no es la mirada de un inspector. Es la mirada de Quien te formó "en el vientre de mi madre", de Quien considera "preciosos" sus propios pensamientos sobre ti, más numerosos que la arena. No eres invisible. Eres la persona más vista del mundo, por Quien más te ama.

Lee el Salmo entero hoy, despacio, de preferencia en voz alta. De martes a viernes subimos un peldaño por día: ser conocido por completo, que no hay lugar lejos de Dios, haber sido hecho con cuidado y pedir "examíname" sin miedo. El sábado, una guía para orar cuando te sientes invisible. Y el domingo, el repaso de la semana, con el Salmo entero explicado versículo por versículo.

Para guardar hoy

Puedes pasar desapercibido para todo el mundo. Para Dios, nunca. Él te examina, te conoce y no se va.

La semana, día a día

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