Hecho por las manos de Dios
"Porque tú formaste mis entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; Estoy maravillado, Y mi alma lo sabe muy bien. No fue encubierto de ti mi cuerpo, Bien que en oculto fui formado, Y entretejido en lo más profundo de la tierra. Mi embrión vieron tus ojos, Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas Que fueron luego formadas, Sin faltar una de ellas."Salmo 139:13-16

"Tú me hiciste en el vientre de mi madre." En el original, la palabra es de telar: hilo por hilo, con paciencia, con las manos. Antes de que cualquier persona te viera, antes de que tuvieras nombre, Dios ya te estaba tejiendo. No eres un accidente ni un error del camino. Fuiste hecho con cuidado, por alguien que sabía lo que estaba haciendo.
Tal vez creciste oyendo lo contrario. Que eras "demasiado", o "muy poco". Que no debías haber nacido, o que diste trabajo. Tal vez es el espejo lo que te lastima, o el cuerpo que se enfermó, o la sensación de nunca ser suficiente. Si alguien sembró en ti la idea de que vales poco, hoy el Salmo viene a arrancar esa raíz: "Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras".
Fíjate que David no dice "yo soy maravilloso". Dice "maravillosas son tus obras". El valor no está en que te haya salido todo bien; está en Quien te hizo. Y termina: "mi alma lo sabe muy bien". A veces uno lo sabe con la cabeza, pero el alma se olvidó. Este Salmo es para que el alma recuerde.
"En tu libro estaban escritas todas aquellas cosas." Tus días no están sueltos. Ninguno de ellos tomó a Dios por sorpresa: ni los bonitos, ni los que quisieras borrar. Eso no quiere decir que Él causó todo dolor. Quiere decir que ningún dolor es más grande que la historia que Él está escribiendo contigo. Sigues en las manos de quien te tejió.
Cómo orar con él hoy
Hoy, mírate con los ojos del Salmo. Puede ser en el espejo, puede ser con los ojos cerrados. Di en voz alta el versículo 14: "Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras." Si te cuesta decirlo, dilo de todas formas, despacio. Después pídele a Dios: "Enseña a mi alma a saber esto muy bien."
Una oración pequeña
Señor, tú me tejiste en el vientre de mi madre. No soy un error, soy obra de tus manos. Arranca de mí las mentiras que me dijeron sobre mi valor. Enseña a mi alma a saber, muy bien, que fui hecho con cuidado. Amén.
Para guardar hoy
No eres un accidente. Fuiste tejido hilo por hilo por Quien sabía lo que estaba haciendo.