No hay lugar lejos de ti
"¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás tú; Y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás. Si tomare las alas del alba Y habitare en el extremo del mar, Aun allí me guiará tu mano, Y me asirá tu diestra. Si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirán; Aun la noche resplandecerá alrededor de mí. Aun las tinieblas no encubren de ti, Y la noche resplandece como el día; Lo mismo te son las tinieblas que la luz."Salmo 139:7-12

"¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia?" Quien pregunta eso ya intentó huir. David conocía las ganas de desaparecer. De irse lejos de todo, incluso de Dios. Tal vez tú también las conoces: esa etapa en la que dejaste de orar, dejaste de ir a la iglesia, dejaste de abrir la Biblia, porque dolía demasiado o porque parecía que no servía de nada.
Y el Salmo responde con una lista que va del cielo al fondo: "si subiere a los cielos, allí estás tú; Y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás". El Seol es el lugar de los muertos, lo más hondo de lo hondo. Incluso ahí. No existe un lugar tan bajo que Dios no baje contigo, ni un lugar tan lejos que su mano no alcance: "aun allí me guiará tu mano, Y me asirá tu diestra".
Tal vez tu oscuridad hoy tiene nombre. Depresión, duelo, un matrimonio que se enfrió, una culpa que no se va. Y tal vez piensas lo que pensó David: "ciertamente las tinieblas me encubrirán". Que nadie va a ver, ni Dios. Pero el Salmo dice una de las frases más bonitas de la Biblia: "lo mismo te son las tinieblas que la luz". Tu oscuridad no te esconde de Él. Él ve ahí.
Eso no quiere decir que la oscuridad va a pasar mañana. Quiere decir que no estás en soledad dentro de ella. La mano que te guía no espera a que salgas del túnel para sostenerte. Ya está ahí, en medio. Si te alejaste de Dios, hoy no necesitas dar una gran vuelta. Basta con darte cuenta de que Él nunca se fue de tu lado.
Cómo orar con él hoy
Hoy, piensa en el lugar más oscuro de tu vida ahora: ese tema que evitas incluso en la oración. Dile su nombre a Dios, con tus palabras. Después repite el versículo 10 despacio, como quien toma una mano: "Aun allí me guiará tu mano, Y me asirá tu diestra." Si puedes, escríbelo en un papel y déjalo cerca.
Una oración pequeña
Señor, ya intenté huir, y tú estabas allí. Me escondí en la oscuridad, y la oscuridad no me escondió de ti. Dondequiera que esté hoy, toma mi mano. Haz de mi noche un lugar donde tú todavía estás. Amén.
Para guardar hoy
No existe lugar demasiado lejos ni demasiado oscuro. Aun allí la mano de Dios te guía y te sostiene.