Bendice, alma mía
1Bendice, alma mía, a Jehová, Y bendiga todo mi ser su santo nombre.
2Bendice, alma mía, a Jehová, Y no olvides ninguno de sus beneficios.
3El es quien perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus dolencias;
4El que rescata del hoyo tu vida, El que te corona de favores y misericordias;
5El que sacia de bien tu boca De modo que te rejuvenezcas como el águila.
6Jehová es el que hace justicia Y derecho a todos los que padecen violencia.
7Sus caminos notificó a Moisés, Y a los hijos de Israel sus obras.
8Misericordioso y clemente es Jehová; Lento para la ira, y grande en misericordia.
9No contenderá para siempre, Ni para siempre guardará el enojo.
10No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades, Ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados.
11Porque como la altura de los cielos sobre la tierra, Engrandeció su misericordia sobre los que le temen.
12Cuanto está lejos el oriente del occidente, Hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones.
13Como el padre se compadece de los hijos, Se compadece Jehová de los que le temen.
14Porque él conoce nuestra condición; Se acuerda de que somos polvo.
15El hombre, como la hierba son sus días; Florece como la flor del campo,
16Que pasó el viento por ella, y pereció, Y su lugar no la conocerá más.
17Mas la misericordia de Jehová es desde la eternidad y hasta la eternidad sobre los que le temen, Y su justicia sobre los hijos de los hijos;
18Sobre los que guardan su pacto, Y los que se acuerdan de sus mandamientos para ponerlos por obra.
19Jehová estableció en los cielos su trono, Y su reino domina sobre todos.
20Bendecid a Jehová, vosotros sus ángeles, Poderosos en fortaleza, que ejecutáis su palabra, Obedeciendo a la voz de su precepto.
21Bendecid a Jehová, vosotros todos sus ejércitos, Ministros suyos, que hacéis su voluntad.
22Bendecid a Jehová, vosotras todas sus obras, En todos los lugares de su señorío. Bendice, alma mía, a Jehová.
Salmo 103
La semana pasada subimos desde el fondo del pozo. Esta semana el Salmo es otro, y el tono es otro: el Salmo 103 no empieza gritando, empieza cantando. David habla con su propia alma, como quien sacude a alguien por el hombro: "Bendice, alma mía, a Jehová." No les está dando órdenes a los demás. Se está dando una orden a sí mismo. Porque la gratitud, él lo sabía, no es un sentimiento que aparece. Es una decisión que tomamos antes de que el sentimiento llegue.
Fíjate en el versículo 2, que es el corazón del Salmo entero: "no olvides ninguno de sus beneficios". Olvidamos. Olvidamos rápido. La oración respondida en marzo se vuelve normal en abril. El perdón que lo cambió todo se vuelve rutina. El Salmo 103 es el remedio para ese olvido: una lista, larga y cuidadosa, de lo que Dios hace, para que el alma recuerde y, recordando, agradezca.
Tal vez estás en una semana en la que agradecer parece forzado. Hay cuentas que pagar, hay un examen que hacer, hay gente que no volvió. El Salmo 103 no ignora eso: habla de dolencias, de hoyo, de polvo, de una flor que el viento se lleva. David sabía lo que era una vida difícil. Y aun así eligió empezar y terminar con la misma palabra: bendice. No porque todo estuviera bien. Porque Dios lo estaba.
Lee el Salmo entero hoy, despacio, de preferencia en voz alta. Son 22 versículos, pero se leen ligeros. De martes a viernes subimos un peldaño por día: los beneficios, el perdón sin medida, el Padre que recuerda que somos polvo, y la alabanza que llena el cielo entero. El sábado, una guía práctica para agradecer a Dios cuando la vida no es fácil. Y el domingo, el repaso de la semana, con el Salmo entero explicado versículo por versículo.
Para guardar hoy
La gratitud no es lo que sientes. Es lo que recuerdas. Bendice, alma mía.