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Salmo 103 · Martes · Salmo 103:1-5

No olvides ninguno

"Bendice, alma mía, a Jehová, Y bendiga todo mi ser su santo nombre. Bendice, alma mía, a Jehová, Y no olvides ninguno de sus beneficios. El es quien perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus dolencias; El que rescata del hoyo tu vida, El que te corona de favores y misericordias; El que sacia de bien tu boca De modo que te rejuvenezcas como el águila."Salmo 103:1-5
Un águila volando alto sobre montañas bañadas por la luz dorada del amanecer, con las alas abiertas contra el cielo

David empieza hablando con su propia alma, y eso ya enseña algo: a veces necesitamos darnos una orden. "Bendice, alma mía." No espera a tener ganas. Manda. Hay mañanas en que la alabanza empieza como obediencia y solo después se vuelve alegría, y está bien. El Salmo 103 nace así, con alguien sacudiéndose a sí mismo por el hombro.

Luego viene el versículo que sostiene el Salmo entero: "no olvides ninguno de sus beneficios". Ninguno. Olvidamos demasiado rápido. La puerta que se abrió, la fiebre que bajó, la conversación que lo resolvió, el dinero que apareció justo a tiempo. Un mes después ya se volvió normal. David lo sabía y, por eso, hace una lista.

Fíjate en la lista de los versículos 3 a 5: perdona, sana, rescata, corona, sacia. Cinco verbos, y todos en presente. No es lo que Dios hizo una vez. Es lo que Él hace. Perdona todas las iniquidades, no algunas. Sana. Rescata tu vida del hoyo. Y además corona: trata como realeza a quien estaba en el fondo. Es demasiado para olvidarlo.

Y termina con el águila: "te rejuvenezcas como el águila". El águila cambia las plumas y vuelve a volar alto. Eso es lo que la gratitud hace con el alma cansada: no cambia la edad, cambia la altura. Quien recuerda lo que Dios hizo vuela más alto que quien solo mira lo que falta.

Cómo orar con él hoy

Hoy, haz la lista. Toma papel, o las notas del celular, y escribe cinco beneficios de Dios en tu vida, concretos, con nombre y fecha si puedes. Después lee el versículo 2 en voz alta y, sobre la lista, di: "Bendice, alma mía, al Señor."

Una oración pequeña

Señor, yo olvido rápido. Ayúdame a recordar. Tú perdonas, sanas, rescatas, coronas y sacias. Hoy quiero bendecir tu nombre por todo eso, con el alma entera. Amén.

Para guardar hoy

Olvidamos rápido. Haz la lista. Ningún beneficio es demasiado pequeño para recordarlo.

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