Tan lejos como el oriente del occidente
"Jehová es el que hace justicia Y derecho a todos los que padecen violencia. Sus caminos notificó a Moisés, Y a los hijos de Israel sus obras. Misericordioso y clemente es Jehová; Lento para la ira, y grande en misericordia. No contenderá para siempre, Ni para siempre guardará el enojo. No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades, Ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados. Porque como la altura de los cielos sobre la tierra, Engrandeció su misericordia sobre los que le temen. Cuanto está lejos el oriente del occidente, Hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones."Salmo 103:6-12
Después de la lista personal, David abre el lente. El Dios que lo perdona a él es el mismo que hace justicia a los que padecen violencia, que se reveló a Moisés, que caminó con un pueblo entero. Y entonces viene la descripción más hermosa de Dios en el Antiguo Testamento, la misma que Dios dio de sí mismo en el Sinaí: "Misericordioso y clemente es Jehová; lento para la ira, y grande en misericordia". Lento para la ira es quien tarda en enojarse. Es la paciencia de quien ama.
Los versículos 9 y 10 dicen lo que Dios no hace: no contiende para siempre, no guarda el enojo, no ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades. Lee despacio esa última parte. Si Dios hiciera contigo conforme a tus iniquidades, ¿cómo sería tu vida hoy? David sabía la respuesta. Había fallado feo, y estaba vivo, perdonado, escribiendo un Salmo.
Luego vienen las dos medidas. Hacia arriba: "como la altura de los cielos sobre la tierra, engrandeció su misericordia". Intenta medir eso. No se puede. Hacia los lados: "cuanto está lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones". Fíjate que no dijo norte y sur. El norte y el sur se encuentran en el polo. El oriente y el occidente, nunca. No existe un punto del mundo donde uno se convierta en el otro.
Es a propósito. Dios no guarda tus errores en un cajón para recordarlos después. Los lleva en una dirección que no tiene fin. La semana pasada aprendimos que el perdón está con Dios. Esta semana aprendemos su tamaño: del cielo a la tierra, del oriente al occidente. No cabe en ti. No era para que cupiera.
Cómo orar con él hoy
Toma algo que ya confesaste y que todavía vuelve a cobrarte. Dile a Dios, en voz alta: "Señor, esto tú ya lo alejaste, tan lejos como el oriente del occidente." Después dale gracias porque no ha hecho contigo conforme a tus iniquidades. Dilo exactamente así.
Una oración pequeña
Señor, gracias por no hacer conmigo conforme a mis iniquidades. Tu misericordia es alta como el cielo, y mis errores los llevaste lejos, donde nunca más los alcanzo. Quiero vivir sin ese peso. Amén.
Para guardar hoy
El oriente y el occidente nunca se encuentran. Hacia allá llevó Dios lo que confesaste.