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Salmo 103 · Jueves · Salmo 103:13-18

Como el padre se compadece

"Como el padre se compadece de los hijos, Se compadece Jehová de los que le temen. Porque él conoce nuestra condición; Se acuerda de que somos polvo. El hombre, como la hierba son sus días; Florece como la flor del campo, Que pasó el viento por ella, y pereció, Y su lugar no la conocerá más. Mas la misericordia de Jehová es desde la eternidad y hasta la eternidad sobre los que le temen, Y su justicia sobre los hijos de los hijos; Sobre los que guardan su pacto, Y los que se acuerdan de sus mandamientos para ponerlos por obra."Salmo 103:13-18
Flores silvestres en un campo meciéndose al viento, un diente de león soltando semillas en la luz dorada del final de la tarde

Después de medir la misericordia con el cielo y con el horizonte, David cambia de escala. La trae adentro de casa: "como el padre se compadece de los hijos". Piensa en un padre bueno viendo a su hijo pequeño caerse. No lo regaña por la caída. Corre. La compasión de Dios es así: no es la de un juez que evalúa, es la de un padre que levanta.

Y el versículo 14 explica el porqué, y es una de las frases más tiernas de la Biblia: "él conoce nuestra condición; se acuerda de que somos polvo". Dios conoce tu condición. Sabe que te cansas, que olvidas, que te quiebras. No está sorprendido por tu debilidad. La conoce mejor que tú, y por eso se compadece, y no se enoja.

Los versículos 15 y 16 son duros y honestos: la vida es como la hierba, como la flor del campo. Pasa el viento, y ella perece, y su lugar no la conocerá más. David no está siendo pesimista. Está siendo verdadero. Pasamos. Las cosas que cargamos con tanto peso pasan. Y es justamente ahí donde entra el "Mas" del versículo 17.

"Mas la misericordia de Jehová es desde la eternidad y hasta la eternidad." La flor dura una estación. La misericordia no tiene principio ni fin. Y alcanza a "los hijos de los hijos": lo que Dios hace en tu vida hoy no se detiene en ti. Llega a quien amas, y a quien ellos van a amar. Eres polvo, sí. Polvo que un Padre conoce, levanta y bendice por generaciones.

Cómo orar con él hoy

Hoy, ora como quien tiene un Padre, no como quien enfrenta a un juez. Empieza la oración con "Padre" y cuéntale una debilidad tuya sin defenderte, sabiendo que Él ya conoce tu condición. Después lee el versículo 17 y agradece por la misericordia que va a llegar a tus hijos, o a quien amas.

Una oración pequeña

Padre, tú conoces mi condición. Sabes que me canso y que me quiebro. Gracias por compadecerte, y no enojarte. Tu misericordia es desde la eternidad y hasta la eternidad, y quiero que llegue a quien viene después de mí. Amén.

Para guardar hoy

Dios sabe que eres polvo. No se sorprende de tu debilidad. Se compadece de ella.

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