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Semana 1 · Salmo 130 · cuando el dolor es demasiado hondo para fingir

Desde lo profundo clamo

1De lo profundo, oh Jehová, a ti clamo.

2Señor, oye mi voz; Estén atentos tus oídos A la voz de mi súplica.

3JAH, si mirares a los pecados, ¿Quién, oh Señor, podrá mantenerse?

4Pero en ti hay perdón, Para que seas reverenciado.

5Esperé yo a Jehová, esperó mi alma; En su palabra he esperado.

6Mi alma espera a Jehová Más que los centinelas a la mañana, Más que los vigilantes a la mañana.

7Espere Israel a Jehová, Porque en Jehová hay misericordia, Y abundante redención con él;

8Y él redimirá a Israel De todos sus pecados.

Salmo 130
Colinas silenciosas bajo un cielo azul oscuro de madrugada, con el primer brillo del amanecer en el horizonte y las estrellas desapareciendo

Cada semana de octubre vamos a vivir dentro de un solo Salmo. Esta semana es el Salmo 130: ocho versículos cortos, escritos por alguien que no estaba bien. No empieza agradeciendo ni alabando. Empieza gritando desde un lugar hondo. Y por eso es el primero: antes de aprender a orar bonito, necesitamos saber que se puede orar así, desde abajo, con la voz que se quiebra.

El Salmo 130 es uno de los "Cánticos graduales", que cantaban los que subían por el camino hasta Jerusalén. Fíjate que su recorrido también es una subida: empieza en lo profundo (v. 1), pasa por la culpa (v. 3), descubre el perdón (v. 4), aprende a esperar (v. 5-6) y termina con esperanza para todos (v. 7-8). Es una escalera de ocho peldaños, y esta semana subimos un poquito cada día. Nadie se salta un peldaño. Nadie tiene que correr.

Tal vez llegaste aquí desde un fondo tuyo. Una culpa vieja que nunca le contaste a nadie. Una espera que no termina. Un cansancio del alma que no se cura con un fin de semana. Este Salmo fue guardado durante tres mil años exactamente para este día. No te va a pedir que finjas que todo está bien. Te va a enseñar a hablar con Dios desde donde estás, y a descubrir que desde ahí también se sube.

Lee el Salmo entero hoy, despacio, de preferencia en voz alta. No hace falta entender todo. Solo deja que se presente. De martes a viernes subimos un escalón por día, un pasaje a la vez, con una forma de orarlo. El sábado, una guía práctica para poner en práctica su tema: la culpa que no te deja en paz. Y el domingo, el repaso de la semana, con el Salmo entero explicado versículo por versículo para quien quiera ir más a fondo.

Para guardar hoy

Se puede orar desde abajo. El Salmo 130 empieza en lo profundo, y sube.

La semana, día a día

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