Corazón firme
Salmo 112 1Bienaventurado el hombre que teme a Jehová, Y en sus mandamientos se deleita en gran manera.
2Su descendencia será poderosa en la tierra; La generación de los rectos será bendita.
3Bienes y riquezas hay en su casa, Y su justicia permanece para siempre.
4Resplandeció en las tinieblas luz a los rectos; Es clemente, misericordioso y justo.
5El hombre de bien tiene misericordia, y presta; Gobierna sus asuntos con juicio,
6Por lo cual no resbalará jamás; En memoria eterna será el justo.
7No tendrá temor de malas noticias; Su corazón está firme, confiado en Jehová.
8Asegurado está su corazón; no temerá, Hasta que vea en sus enemigos su deseo.
9Reparte, da a los pobres; Su justicia permanece para siempre; Su poder será exaltado en gloria.
10Lo verá el impío y se irritará; Crujirá los dientes, y se consumirá. El deseo de los impíos perecerá.
Lee despacio. En voz alta, si puedes.Traducción de la Biblia utilizada: Reina-Valera 1960

Hay un tipo de miedo que no grita. Se queda bajito, todo el día, en el fondo del pecho. Es el miedo al teléfono que puede sonar. Al resultado del examen que todavía no sale. A la conversación que alguien va a tener contigo mañana. Todavía no pasó nada, pero tu cabeza ya vivió lo peor unas diez veces. Si hoy cargas un miedo así, esta semana es para ti. El Salmo 112 fue escrito para ese lugar.
Tiene diez versículos y un corazón en el medio: el versículo 7. "No tendrá temor de malas noticias; Su corazón está firme, confiado en Jehová." Fíjate que el Salmo no promete que la mala noticia nunca va a llegar. Promete otra cosa, más rara: un corazón que no tiene que vivir como rehén de ella. Un corazón firme, no porque sabe lo que viene, sino porque sabe Quién está a su lado cuando venga.
Y ese corazón firme no aparece de la nada. El Salmo empieza mostrando de dónde viene: de alguien que "se deleita en gran manera" en Dios, que vive cerca de Él cada día, que deja entrar la luz incluso en la oscuridad y que tiene las manos abiertas para quien lo necesita. Firmeza, aquí, no es fuerza de voluntad. Es raíz. Y la raíz se hace así: un poco cada día, sin saltarse ninguno, hasta que llega el viento y encuentra el árbol de pie.
Lee el Salmo entero hoy, despacio, de preferencia en voz alta. De martes a viernes subimos un peldaño por día: el deleite en Dios, la luz que resplandece en las tinieblas, el corazón que no teme las malas noticias y las manos que se abren. El sábado, una guía para orar cuando el miedo a una mala noticia no te deja en paz. Y el domingo, el repaso de la semana, con el Salmo entero explicado versículo por versículo.
Para guardar hoy
El Salmo 112 no promete que la mala noticia no llegará. Promete un corazón que no vive como rehén de ella.