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Día 13 de 30 · Salmo 121:1-2

De dónde viene el socorro

"Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra."Salmo 121:1-2
Ilustración del día 13, De dónde viene el socorro: escena inspirada en Salmo 121:1-2

Este salmo se cantaba en movimiento: es uno de los "cánticos graduales", entonados por los peregrinos que subían a pie hasta Jerusalén. Gente cansada del camino, mirando los montes en el horizonte. Montes hermosos, pero también peligrosos: en ellos había asaltantes y altares de dioses paganos. La pregunta del viajero era sincera: alzo los ojos... ¿y el socorro viene de dónde?

La Biblia no finge que la duda no existe: deja que la pregunta se haga, en medio del culto, cantada en voz alta. La fe no es ausencia de preguntas; es saber a quién preguntar. Y la respuesta llega con credencial: "mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra". No viene del monte, ni del altar pagano, ni de la suerte. Viene del Autor de todo.

El resto del salmo es una de las cosas más tiernas de la Biblia: "no se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel". Todo cuidador humano tiene turno: el médico sale de guardia, la madre necesita dormir, el amigo apaga el teléfono. Dios no tiene turno. Mientras tú duermes, Él sigue de guardia. Generaciones de madres angustiadas y padres en vela se durmieron sostenidos por este versículo.

Práctica de hoy: convierte el gesto en oración. Cada vez que tus ojos suban, al cielo, al techo, a la ventana de la oficina, lanza una oración flecha de una sola línea: "mi socorro viene de Ti". Sin ceremonia, en medio del trabajo. Al final del día, cuenta cuántas flechas subieron. Cada una fue un recordatorio de quién está de guardia.

Para guardar hoy

La fe no es no tener preguntas.
Es saber a quién preguntar.

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