No temas
"No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia."Isaías 41:10
"No temas", en todas sus variantes, es una de las órdenes más repetidas de toda la Biblia. Dios la repite tanto porque conoce el material con el que trabaja: gente que amanece con el corazón apretado sin saber bien por qué. Esta versión de Isaías fue escrita para un pueblo que iba al exilio, gente con motivos reales, concretos, enormes para tener miedo.
Y fíjate que el versículo no dice "no temas, porque nada malo va a pasar". La razón que da es otra, y es mejor: "no temas, porque yo estoy contigo". La promesa bíblica casi nunca es la ausencia de la tormenta: es la compañía dentro de ella. El miedo adora el futuro y la soledad; la respuesta de Dios es presente y presencia.
El final es de una ternura concreta: "siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia". La diestra es la mano derecha, y en la cultura de la época era la mano de la fuerza y del honor. Cualquier papá o mamá conoce la escena: el niño con miedo no pide explicaciones, pide la mano. Tomar la mano no cambia la oscuridad; cambia por completo el atravesarla. Generaciones enteras atravesaron guerras, hospitales y duelos agarradas a este versículo.
Aplicación de hoy, bien práctica: ponle nombre a tu miedo actual. Escríbelo en una frase, sin suavizarlo. Ahora lee el versículo con ese miedo enfrente: "No temas [el nombre de tu miedo], porque yo estoy contigo." El miedo puede seguir ahí, pero ahora sabe que no estás sola.
Para guardar hoy
Dios no promete ausencia de tormenta.
Promete su mano dentro de ella.