Formado a mano
"Porque tú formaste mis entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; Estoy maravillado, Y mi alma lo sabe muy bien."Salmo 139:13-14
"Tú formaste mis entrañas; tú me hiciste en el vientre de mi madre": el verbo es de artesano. No de fábrica, de línea de producción, de copia en serie. Formar es el trabajo del alfarero: lento, con las propias manos, de quien decide cada curva a propósito. David está afirmando algo enorme: yo no soy un accidente, ni una estadística, ni un modelo estándar. Soy pieza única, hecha a mano, por Alguien que sabía lo que estaba haciendo.
El Salmo 139 entero es David maravillado con un Dios que lo conoce por dentro: sabe cuándo se sienta y cuándo se levanta, conoce la palabra antes de que llegue a la lengua. Y en vez de sentirse vigilado, David se siente valorado: ser completamente conocido y aun así completamente amado, esa es la definición bíblica de intimidad.
Vivimos en la era que más ha lucrado con la autoimagen rota en toda la historia: cada día, una pantalla mostrando quién "deberías" ser: con otro cuerpo, con menos años, con más logros, siendo otra persona. El Salmo 139 es el antídoto de 3.000 años: tus obras son formidables y maravillosas, y tú eres una de ellas. Incluso las partes que miras en el espejo y quieres cambiar: el Artesano las formó una por una.
Y fíjate en la última frase, porque es una decisión, no un sentimiento: "mi alma lo sabe MUY BIEN". David eligió saberlo. Aplicación de hoy, frente al espejo: en vez del inventario de defectos de siempre, una frase dicha en voz baja: "obra maravillosa, formada a mano, y lo sé muy bien". Parece poco. Dicha todos los días, reescribe la forma en que te miras.
Para guardar hoy
No saliste de una línea de producción.
Fuiste formado a mano, con cuidado, a propósito.