El amor es sufrido
"El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta."1 Corintios 13:4-7
Probablemente ya escuchaste este texto en una boda, pero Pablo no lo escribió para novios. Lo escribió para una iglesia en guerra interna: la de Corinto, dividida en bandos, compitiendo por dones, peleando hasta en la hora de la cena del Señor. El capítulo del amor está apretado entre dos capítulos de conflicto. O sea: fue escrito exactamente para la vida real, donde amar es difícil.
Y fíjate en lo que Pablo NO dice: no define el amor por ningún sentimiento. Son quince verbos y actitudes: sufrido, benigno, no guarda rencor, todo lo soporta. El amor, en la Biblia, no es lo que sientes; es lo que haces una y otra vez, sobre todo cuando no lo sientes. El sentimiento es clima; el amor es suelo.
Hay un ejercicio antiguo e incómodo con este texto: cambia la palabra "amor" por tu nombre. "[Tu nombre] es sufrido, es benigno, no se irrita, no guarda rencor..." Duele, ¿verdad? Es porque el texto no es definición de diccionario; es espejo. Pero antes de que se vuelva reproche, haz el segundo cambio, el que lo transforma todo: pon "Jesús" en ese lugar. Encaja perfecto. Y así es como Él te ama: sufrido contigo, sin guardarte rencor. Uno solo aprende a amar así porque fue amado así primero.
Aplicación de hoy: de las quince características, identifica la que más te dolió al leer; esa es tu frontera de crecimiento. Y practícala UNA vez hoy, con una persona específica. El amor de 1 Corintios 13 no se admira; se entrena.
Para guardar hoy
Cambia "el amor" por tu nombre y vuelve a leer.
Después recuerda: así es como Dios te ama.