Lo que Él pide
"Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios."Miqueas 6:8
El versículo es la respuesta a una pregunta angustiada. En el capítulo, el pueblo pregunta: "¿Con qué me presentaré ante el Señor? ¿Con holocaustos? ¿Con millares de carneros? ¿Con arroyos de aceite? ¿Con mi primogénito?" O sea: ¿cuánto cuesta agradar a Dios? Y Miqueas responde desarmando la lógica del precio: Él ya te declaró lo que es bueno. No es espectáculo. Son tres cosas, y todas caben en un día común.
Hacer justicia es lo que haces cuando nadie te mira: el cambio devuelto, la verdad dicha aunque cueste, la persona tratada como persona y no como escalón. Amar misericordia (la palabra hebrea es 'hesed', el amor leal, el que no se cansa) es seguir amando cuando el entusiasmo ya pasó: en el matrimonio, en la amistad, en la fe. Y humillarte ante tu Dios es recordar cada día que tú no eres Dios... y respirar aliviado por eso.
Fíjate en el orden de los tamaños: el pueblo ofrecía cosas cada vez más grandes (¡millares de carneros! ¡arroyos de aceite!) y Dios pedía cosas cada vez más cercanas: justicia el lunes, misericordia en la conversación, humildad frente al espejo. La religión del tamaño impresiona a la gente; el caminar pequeño agrada a Dios.
Desafío de hoy: elige UNA de las tres y practícala a propósito. Una justicia pequeña (corregir algo que solo tú sabes), una misericordia (un mensaje para alguien a quien amas medio en automático), o una humildad (pedir perdón primero). Mañana, otra. Así, paso a paso, es como uno se humilla ante su Dios y camina con Él: a tu ritmo, con tropiezos y nuevos comienzos.
Para guardar hoy
Dios lo resumió en tres: haz lo justo, ama con misericordia, camina pequeño ante un Dios grande.