Separados de mí nada podéis hacer
"Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer."Juan 15:5

"Separados de mí nada podéis hacer." A primera vista, la frase parece dura. ¿Nada? Hacemos un montón de cosas sin pensar en Dios: trabajamos, cocinamos, pagamos cuentas. Pero Jesús no está hablando de tareas. Está hablando de fruto: lo que queda, lo que alimenta, lo que cambia la vida de alguien.
Y tal vez esta frase toque un lugar sensible: el miedo a no ser suficiente. Miras tu propia vida y te parece poco. Poca fe, poca fuerza, poco resultado. Si es ahí donde estás, esta frase no es una acusación. Es un descanso. Nadie espera que seas suficiente solo. Ni Jesús lo espera.
Fíjate en la primera mitad del mismo versículo: "el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto". Mucho fruto. No poco, no lo mínimo. La misma frase que dice "sin mí, nada" dice "conmigo, mucho". El problema nunca fue el tamaño del pámpano. Siempre fue la unión.
Esta semana subimos cuatro escalones: la vid verdadera, permanecer en Él, el pámpano que no da fruto solo y, hoy, el "separados de mí nada podéis hacer". En el fondo es una sola frase: quédate cerca. Mañana hay una guía para orar cuando te sientes seco por dentro. Y el domingo, el repaso de la semana, con Juan 15:1-5 versículo por versículo.
Cómo orar con él hoy
Antes de empezar lo más difícil de tu día, detente diez segundos y di: "Jesús, sin Ti no puedo. Contigo, voy." Después hazlo. En la noche, fíjate en una cosa buena que pasó y da gracias. Eso fue fruto.
Una oración pequeña
Jesús, sin Ti nada puedo hacer. Y está bien. No necesito ser suficiente solo. Permanece en mí, que yo permanezco en Ti, y que mi vida dé el fruto que Tú quieres. Amén.
Para guardar hoy
Sin Él, nada. Con Él, mucho fruto. El problema nunca fue el tamaño del pámpano. Fue la unión.