La vid verdadera
"Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador."Juan 15:1

"Yo soy la vid verdadera." Fíjate en la palabra "verdadera". Si existe una vid verdadera, es porque existen otras que parecen vid, pero no lo son. Cosas de las que nos colgamos pensando que nos van a dar vida: el trabajo, la aprobación de los demás, una relación, el celular hasta la madrugada, la idea de que tienes que poder con todo solo.
Tal vez pasaste mucho tiempo aferrado a una de esas. Hasta sostienen por un tiempo. Pero no tienen savia. Y entonces llega la sequedad: te esforzaste, hiciste lo que pudiste, y aun así estás vacío por dentro. Si es ahí donde estás, quiero decirte con cariño: no es que fallaste como persona. Es que estabas colgado del tronco equivocado. Y de eso se puede volver.
Jesús dijo esta frase sin acusar a nadie. Estaba a la mesa con amigos que, pocas horas después, iban a huir con miedo. Y aun sabiéndolo, les ofreció el lugar más seguro que existe: Él mismo. Los profetas ya comparaban al pueblo de Dios con una viña (Isaías 5). Ahora Jesús dice: la vida que ustedes buscan está en Mí.
Y el versículo termina con un descanso: "mi Padre es el labrador". No estás solo cuidando tu propia planta. Hay un Padre que conoce cada una de tus ramas, que sabe el tiempo de la lluvia y el tiempo del sol. No necesitas ser el tronco, ni el labrador. Solo necesitas ser el pámpano, unido.
Cómo orar con él hoy
Hoy, toma un papel o las notas del celular y escribe una cosa de la que te has estado colgando para sentirte vivo o seguro. Después ora: "Jesús, he estado buscando vida aquí. Hoy vuelvo a Ti, la vid verdadera." No necesitas soltarlo todo de una vez. Es solo cambiar dónde se apoya tu alma.
Una oración pequeña
Jesús, Tú eres la vid verdadera. Perdóname por las veces en que me aferré a cosas que no tienen savia. Úneme de nuevo a Ti. Y gracias, porque el Padre es el labrador que cuida de mí. Amén.
Para guardar hoy
No todo lo que sostiene da vida. Jesús es la vid verdadera, y el Padre cuida cada rama.