Un ritmo, no una obligación
"Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; De mañana me presentaré delante de ti, y esperaré."Salmo 5:3
David no promete orar todo el día sin parar. Él elige una hora: de mañana. Antes de las noticias, antes de la lista de pendientes, antes del primer problema del día, él ya decidió que la primera voz que va a escuchar de verdad es la de Dios.
Fíjate en la palabra "esperaré": no es solo hablar y salir corriendo. Es esperar, como quien se queda atento para ver qué respuesta viene. Orar de mañana no tiene que ser llorar, cantar o escribir un cuaderno entero. Puede ser solo esto: abrir los ojos y presentarle el día a Dios antes de presentárselo a nadie más.
Para guardar hoy
Antes de abrir cualquier otra cosa, abre el día con Dios.
Solo eso ya es oración.