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Día 1 de 4 · Salmo 5:3

Un ritmo, no una obligación

"Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; De mañana me presentaré delante de ti, y esperaré."Salmo 5:3
Luz suave de la mañana entrando por la ventana sobre una mesa de madera sencilla con una Biblia abierta

David no promete orar todo el día sin parar. Él elige una hora: de mañana. Antes de las noticias, antes de la lista de pendientes, antes del primer problema del día, él ya decidió que la primera voz que va a escuchar de verdad es la de Dios.

Fíjate en la palabra "esperaré": no es solo hablar y salir corriendo. Es esperar, como quien se queda atento para ver qué respuesta viene. Orar de mañana no tiene que ser llorar, cantar o escribir un cuaderno entero. Puede ser solo esto: abrir los ojos y presentarle el día a Dios antes de presentárselo a nadie más.

Para guardar hoy

Antes de abrir cualquier otra cosa, abre el día con Dios.
Solo eso ya es oración.

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