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Día 6 de 30 · Salmo 23:1

Mi pastor

"Jehová es mi pastor; nada me faltará."Salmo 23:1
Ilustración del día 6, Mi pastor: escena inspirada en Salmo 23:1

Es tal vez la frase más conocida de toda la Biblia: recitada en hospitales, susurrada en funerales, bordada en cuadros de cocina. Y aun así, casi nadie se fija en la palabrita que sostiene el salmo entero: "mi". David no escribió "el Señor es un pastor" ni "el pastor del mundo". Escribió mi. Es frase de pertenencia, no de teología.

Y David sabía de qué hablaba por experiencia cruda: antes de ser rey, fue pastor de ovejas de verdad; durmió en el campo, se enfrentó a un león y a un oso para defender el rebaño. Conocía el secreto de la oveja: no sabe encontrar pasto, no sabe volver a casa, no sabe defenderse. Sobrevive por una sola razón: alguien la cuida todo el tiempo. Al escribir "Jehová es mi pastor", David se estaba poniendo en el lugar de la oveja y entregando el cayado.

"Nada me faltará" también hay que leerlo con honestidad: no es promesa de una vida sin faltas; el mismo salmo habla del valle de sombra de muerte. Es promesa de que lo esencial nunca va a faltar: dirección cuando te pierdas, sustento cuando todo se seque, compañía cuando oscurezca. La oveja pasa por el valle, pero no pasa sola.

Prueba hoy algo simple: di la frase en voz baja, despacio, con énfasis en el "mi". Después nombra tu valle actual (la cuenta, el diagnóstico, la ausencia de alguien) y dila otra vez. El salmo no cambia el valle. Cambia quién camina contigo dentro de él.

Para guardar hoy

La fuerza del Salmo 23 cabe en una palabra: "mi".
Él no es un pastor: es el tuyo.

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